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miércoles, 13 de junio de 2012

Al Sham Nassim (شم النسيم): La fiesta de primavera en Egipto

El festival llamado "Sham Al-Nassim" (شم النسيم) es uno de los festivales más antiguos y más famoso de Egipto'.
Literalmente, el nombre significa "oler el aire" y por lo tanto simboliza el comienzo de la primavera y el cambio climático que lo determina. Es una celebración de la tierra, la celebración de la naturaleza en la primavera alcanza su punto máximo.
Durante casi dos mil años, la fiesta de Al-Sham Nassim se celebra el lunes después de Pascua copta, que coincide con la fecha de Pascua.

Los orígenes de Al-Sham Nassim remonta a la época de los faraones y estuvo vinculado a la agricultura y los ritos de fertilidad de Egipto. Muchos estudiosos sostienen que el nombre proviene de la época de la cosecha en Egipto, que se llamaba simplemente "Shamo". Ese día, los egipcios ofrecían el pescado salado (símbolo de la fertilidad y la prosperidad), la lechuga y la cebolla a sus deidades. La ofrenda de las primicias de la tierra era una manera de agradecer a los dioses de la cosecha y la creación de la tierra, ya que se pensaba que la celebración de Al-Sham Nassim coincidía con los días de la creación.


A pesar de la derivación pagana, hoy en día es una fiesta que une a los musulmanes y coptos y otras minorías religiosas en el país, como los Judios.
Desde 1900, el día de Al-Sham Nassim se utiliza para viajar, ir a lo largo de los lagos y ríos, prados y claros para cenar al aire libre con familiares y amigos y disfrutar de la brisa de la primavera.
En este día se come tres comidas tradicionales: pescados secos salados, huevos pintados de colores y cebollas verdes y lechuga.

El pescado salado típico de la época de Al-Sham Nassim es el "Fiseekh", una variedad de mariscos preparados de una manera especial que tiene un olor muy fuerte. El método de preparación de los peces ha sido transmitida de generación en generación entre los egipcios y el proceso es realmente muy especial y requiere de casi tres meses. El pescado fresco (por lo general el salmonete, sardina, caballa) se cuelga boca abajo y se deja hasta que se hincha hasta que comienza a estar podrido. Entonces se colocan cubiertos con sal y se dejan en salmuera durante un par de meses. Cuando el pescado ya está listo se caracteriza por un olor nauseabundo muy fuerte, por lo que muchas personas se niegan a comerlo y lo reemplazan por atún en conserva. 


Además de los peces, para el almuerzo en el día de Al-Sham Nassim los egipcios están acostumbrados a comer huevos duros cuya cubierta exterior ha sido pintado con colores brillantes. En tiempos antiguos los huevos se colgaban en los templos porque son símbolos de la nueva vida - costumbre que ha dado vida a la tradición actual de los huevos de Pascua.
La costumbre de comer cebollas verdes tiene un significado unido a la vida. Parece que en la antigüedad, los egipcios ponían la cebolla en los ojos de las momias. Hoy en día es habitual en las cebollas de Egipto el uso generalizado de alejar el mal de ojo y evitar la envidia de los demás.

La lechuga es un alimento que pertenece a la tradición culinaria desde el antiguo Egipto. Representa la esperanza y se come en el día de Al-Sham Nassim como un buen augurio para la primavera que celebra el comienzo.
El Sham Al-Nassim es una fiesta muy alegre en la que todos los egipcios participan con entusiasmo - incluso los musulmanes que tienden a asociar a este festival de la tradición religiosa católica.

Las celebraciones varían de región a región y con frecuencia incluyen canciones y bailes populares, desfiles y espectáculos de diversa índole.

martes, 12 de junio de 2012

Varanasi (वाराणसी), en busca del descanso eterno

En la India la muerte se venera igual que la vida y juntas, van de la mano para darle un sentido lógico a nuestra existencia. Varanasi (वाराणसी), también llamada Benarés, es una ciudad sagrada de la India situada en el estado de Uttar Pradesh. La ciudad está bañada por el río Ganges (गंगा) y atrae miles de peregrinos que buscan allí el descanso eterno.


Vida y muerte se dan la mano en esta ciudad. Para los hindúes, el final de esta vida no es más que el principio de la siguiente o, en el mejor de los casos, el fin de los ciclos eternos de la muerte y el resurgir. Por eso, la muerte de una persona no tiene un significado peyorativo. Según el hinduismo, cuando una persona muere en Benarés o en un radio de 60 kilómetros de la ciudad, su cuerpo puede ser incinerado y arrojado a sus aguas. Así, su alma se libera de la rueda de la vida y la interminable cadena de reencarnaciones.

El ritual es sencillo a la vez que estremecedor para los occidentales. El cuerpo del difunto se lava con el agua del Ganges, considerada un agua que purifica y expía los pecados, y luego lo dejan secar en el suelo. Cuando está seco, ya libre de pecados, se coloca el cuerpo en una pira de leña y prenden fuego. El humo de las piras funerarias significa la liberación final de unas almas atormentadas por el ciclo terrenal de las reencarnaciones. La altura de la hoguera y el color del fuego revelan la casta del difunto. Los porteadores (encargados del ritual) recogen las cenizas y bajan otra vez hasta el río y las sumergen al Ganges.


Sin embargo, hay cuerpos que se echan al río sin ser incinerados. Son arrojados con una piedra de gran peso y volumen atada al cuerpo. Este es el caso de los bebés y mujeres embarazadas, que no se incineran porque no han vivido suficiente. Los muertos por lepra tampoco se incineran ya que al incinerarlos se esparce volátilmente el mal y creen que las aguas del Ganges matan el virus. Y por último, las personas que han sido mordidas por alguna serpiente se dejan flotar durante 10 días ya que, según dicen, las aguas del Ganges, pueden traer de nuevo a la vida a estos seres dormidos. Los que habitan al lado del río están atentos por si el cuerpo se levanta de su lecho de muerte, ellos son los encargados de ayudarlo a volver a esta orilla.

Sea como sea, muchos hindúes llegan hasta Varanasi para purificar sus almas de los pecados del pasado y para buscar la paz redentora de la Diosa Ganga. La ciudad de culto a la muerte es también la ciudad de la vida. Se trata, sin lugar a dudas, de un lugar eterno, una ciudad hecha de fervor y de esperanza.

lunes, 11 de junio de 2012

Lumbini (लुम्बिनी): ciudad sagrada del budismo

Tradición, filosofía y religión confluyen en Lumbini (लुम्बिनी), un pueblo situado en la región nepalí de Terai. Lumbini es considerada para muchos fieles la cuna del budismo ya que en el año 623 aC nacía en los jardines de dicha población Siddharta Gautama, quien con el paso del tiempo llegaría a convertirse en su maestro fundador. Lumbini evoca un sentimiento sagrado a millones de budistas en todo el mundo y se considera un lugar santo como lo es Jerusalén para los cristianos o la Meca para los musulmanes.


Los viajeros que se encuentren en Nepal no deben perder la oportunidad de visitar Lumbini, la aldea natal de Buda fue declarada patrimonio de la humanidad en 1997. La tradición oral asegura que la reina Maya Devi, esposa del rey Suddodhana, gobernador de Kapilavastu, dio a luz a Buda bajo un árbol de sal cuando se encontraba camino a Devadaha, el hogar de sus padres.

Si deciden descubrir este paraje repleto de tierras de cultivo y hermosos templos, les aconsejamos la compañía literaria de Siddharta, una novela alegórica de Herman Hesse que recrea la vida del maestro del budismo. Las descripciones del premio Nobel alemán transportarán al peregrino a una aldea "a orillas del río, junto a las barcas, en lo umbrío del bosque de sauces y higueras".


El santuario construido en honor a la reina Maya Devi, el estanque sagrado de Puskarani y el gran pilar creado para homenajear al emperador Ashoka son algunos de los vestigios arqueológicos de la era precristiana que conserva esta localidad. La serena belleza de Lumbini que inspiró durante siglos la literatura sánscrita, ha contribuido a convertir esta pequeña aldea en un importante espacio de culto y peregrinaje.

martes, 5 de junio de 2012

Egipto: Los monasterios de San Antonio y San Pablo

San Antonio y San Pablo son los monasterios más antiguos de la cristiandad ya que datan del siglo IV, de la época en que los monjes empezaron a asentarse en cuevas y acantilados escondidos, a los pies de la montaña del Mar Rojo denominada Galala Al-Qibliya. Los dos monasterios se consideran los lugares más sagrados de la iglesia copta en Egipto.


El monasterio de San Antonio se encuentra en la carretera Zafarana que lleva a Beni Suef, a unos 70 km al sur de Ain Sukhna y a 45 km de Hurghada. Se trata de un conjunto grande de edificios rodeados de muros altos, incluyendo, iglesias, capillas, una panadería, un jardín y un manantial, para conmemorar a San Antonio, el padre del monacato. Las cosas han cambiado mucho desde el s. IV, cuando un pequeño grupo de eremitas se escondía en los acantilados.

Después de caminar por los acantilados y mesetas de la montaña Galala Al-Qibliya, llegamos al monasterio de San Pablo, construido también en el siglo IV por un grupo de eremitas que habían decidido vivir aislados del mundo material justo en el mismo lugar donde San Pablo había vivido en una cueva durante 90 años.